El costo de apaciguar a los espíritus
La pequeña hija de Salim estaba muy enferma. Su tío –quien en la cultura mwinika tiene la última palabra en cuanto a un tratamiento— decidió que la niña no debía ser llevada al hospital. Cuando ella empeoró, él llamó a un chamán; la niña murió. Ora por Salim, un nuevo creyente cuya fe está siendo grandemente probada.