‘¡No podía creer lo que veía!’
Un grupo de creyentes enfermos hizo el largo viaje hasta un puesto de salud solamente para descubrir que allí no había ningún médico. Sin embargo alabaron a Dios y confiaron en Él, y muchos estaban mejor al terminar el viaje agotador de regreso a casa. Alaba a Dios por revelarse en forma poderosa a estos creyentes, y a ti y a mí.