
¿Habla Dios tu idioma?
Regina Kowert tuvo en su carta este párrafo que invita a la reflexión: Siempre pensé que mi amiga Cristina oraba en francés a causa de mi presencia. Hace un tiempo, visitamos a su familia, y todos hablaban en idioma sérè, pero ella cambió al francés para orar. Fue entonces que caí en la cuenta; le pregunté: ”¿Por qué no oras en sérè?” Me respondió: “No sé orar en mi idioma”. ¿Podrá alguna vez esta mujer decir: “Dios habla mi idioma”? Ella no le habla a Dios en su lengua materna porque Dios nunca le ha hablado en el idioma de ella.
Se necesitan muchos años desde que se inicia una traducción hasta que se completa el Nuevo Testamento. Para comprender la pasión que impulsa a los traductores, les pregunté a algunos de los traductores y consultores de traducción que están trabajando en proyectos de traducción sobre la importancia de los ministerios en la lengua materna.
Traduce, por favor
Kirk Rogers ha ministrado entre los Landuma de Guinea y está traduciendo el Nuevo Testamento. Dijo: “El ministerio en la lengua materna, que comunica la Palabra de Dios en la lengua materna de cada persona, es fundamental para la recepción de la Verdad con la máxima claridad, comprensión e impacto”.

Bob Clark, traductor para los Tugutil del Pacífico asiático y consultor de traducción, dijo: “Un mensaje tan importante como el contenido de las Escrituras debe contar con la mejor probabilidad de ser entendido, y estamos convencidos de que eso implica traducirlo a la lengua materna de nuestra audiencia.
Ahora entiendo
Como traductora y consultora de traducción, Lisa Kappeler ministra entre los Uriay de Papúa Nueva Guinea. Sus palabras son claras y agudas: “Trabajo en un grupo lingüístico donde la mayoría de las mujeres no hablan el idioma nacional. …Había hombres y mujeres en la aldea con los que realmente no podía comunicarme, hasta que hablé su lengua materna (énfasis del autor); así que nuestra situación era esa, a menos que trabajáramos en la lengua materna de la gente, no entenderían la Palabra de Dios ni el Evangelio”.
Lisa prosiguió: “¿De qué vas a enseñar si no hay una Biblia en la lengua materna? Si crees en un ministerio en la lengua materna, entonces necesitarás una Biblia en ese idioma para enseñar. Y quieres que ellos se alimenten de la Palabra de Dios, así que necesitan poder leerla en su idioma. Es vital para el esfuerzo de plantación de iglesias y para el crecimiento y la madurez de la iglesia”.

No es posible exagerar la importancia de los ministerios en la lengua materna. Permitir que Cristina escuche a Dios hablar en su propio idioma es un regalo incomparable; enseñar, leer las Escrituras y aconsejar a los nuevos creyentes en su propio idioma, con todas sus sutilezas y matices, disminuye el sincretismo y los malentendidos. Oremos por claridad para los traductores.
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