YO NO ESPERABA ESO
20 de noviembre, 2016
Recientemente un piloto de otra agencia misionera nos dijo “yo no esperaba eso”, fue su frase pegajosa, porque vivimos en la “Tierra de lo Inesperado” y surgen cosas que escapan de nuestro control, y solo tienes que lidiar con ellas. Personalmente hemos descubierto que los terremotos, las tormentas eléctricas y otros fenómenos pueden tomarnos por sorpresa, pero no sorprenden a Dios. Puede ser que vivamos en la “Tierra de lo Inesperado”, pero Dios es totalmente fiel, entonces no debemos tener miedo de lo que pueda venir (lee el Salmo 91 si necesitas aliento en ese sentido).
En la tarde de un jueves reciente, todo el mundo estaba trabajando. Los niños estaban terminando la jornada escolar. Rick y Anji estaban en la oficina, trabajando en la traducción y en las lecciones bíblicas. De repente estábamos balanceándonos hacia atrás y hacia adelante. Cuando las puertas de la alacena comenzaron a golpearse, Rick declaró: “¡Todo el mundo afuera!” Y nos precipitamos por las escaleras y salimos por la puerta principal. Es una sensación extraña tener el piso moviéndose bajo tus pies mientras bajas las escaleras.
Salimos y nos alejamos de la casa, y podíamos ver y sentir la ondulación del suelo; los árboles batían sus copas. Podíamos oír el agua chapoteando en nuestros tanques, podíamos oír que las cosas sonaban y que la casa crujía. No podíamos hacer absolutamente nada sino esperar a que cesara. Digamos que todos estuvimos sufriendo durante un tiempo los efectos secundarios de una ráfaga de adrenalina.
Más tarde nos enteramos de que fue un terremoto de 6.9 al sur de nosotros, a menos de 50 km de distancia. Estábamos agradecidos de que Dios nos hubiera cuidado. Tuvimos que hacer una pequeña limpieza pero nadie resultó herido. La afectación más grande fue un tubo de desagüe de nuestro tanque que fue arrancado y ahora necesita ser reinstalado.
En un domingo aún más reciente, nuestra familia estaba reunida alrededor de la mesa al mediodía para tomar el almuerzo. Estaba lloviendo a cántaros, como suele ocurrir en una lluvia tropical. Cuando repentinamente hubo un destello de luz en todas las direcciones, ¡y una explosión simultánea! Creo que todos los que estaban allí gritaron, o al menos exclamaron algo varonil, y luego todos nos miramos unos a otros; ¡eso fue increíblemente cerca! Anji pensó que había golpeado un lado de nuestra casa, Rick pensó que había golpeado el otro lado; y por eso fuimos a evaluar la situación.
Digamos que los ángeles protectores de Dios estaban rodeándonos y guardándonos en todos nuestros caminos.
Un rayo había golpeado un árbol de pan, a menos de 30 m de nuestra casa, y bajó hasta la tierra en ese sitio. Fue cerca del desagüe de nuestro sistema de agua, donde las chicas llenan sus recipientes para no tener que ir tan lejos a conseguir agua. Una niña había estado llenando su recipiente, y se cayó pero no se lastimó. Fue cerca de nuestra cerca eléctrica, la cual un muchacho acababa de pisar cuando el rayo impactó; pero no resultó herido. Fue cerca de nuestra antena de radio, nuestro principal medio de comunicación con el mundo exterior, pero no se averió. También fue cerca del cable que tiene nuestro perro para poder correr, pero no parece haber sido afectado en absoluto (es decir, ningún animal fue herido por este rayo). Fue cerca de nuestro sistema de energía solar, el cual tiene muchos cables eléctricos, pero solamente dos controladores de carga se fundieron.
Un tiempo después en esa tarde, después que el techo se secara, Rick se subió para evaluar la situación. No había problemas con los paneles solares. Tampoco había problemas con el control de sobrecargas eléctricas. Mientras tanto, Anji bajó y revisó las baterías; no había problemas con estas; tampoco había problemas con los fusibles. Lo que finalmente descubrimos fue que efectivamente había un problema con los controladores de carga (para aquellos que no tienen un sistema de energía solar, este importante componente ayuda a regular la cantidad de energía que pasa a las baterías mientras se recargan).
Afortunadamente NTM tiene algunos técnicos bastante inteligentes, y podemos comunicarnos por correo electrónico con ellos. Pudimos restablecer un controlador de carga y lo pusimos a funcionar otra vez. Y Rick encontró en algún lugar un viejo C-60 para reemplazar al que estaba descompuesto. Dios es muy bueno. ¡Demoramos solamente tres días! Podría haber sido mucho peor.
Lo inesperado le puede ocurrir a cualquier persona en cualquier momento. No tienes que ser misionero en un país extranjero en la “Tierra de lo Inesperado” para que te sucedan cosas inesperadas. No esperábamos que el padre de Rick muriera de un cáncer terrible. No esperábamos que el padre de Anji llegara a necesitar una cirugía de corazón. Tampoco esperábamos que nuestra iglesia local pasara por tantos cambios. No esperábamos accidentes, incidentes y desastres nacionales; no esperábamos. . . que Dios caminara con nosotros en medio de todos los tiempos difíciles, incluso cuando no sentíamos que Él estaba allí. Pero deberíamos haberlo sentido. Podemos dar testimonio de que:
Es mucho mejor aferrarse a Él.
Él es la fuente de nuestra fuerza.
Él es nuestro protector.
Él es nuestra Roca, nuestro Refugio, nuestro socorro muy presente en todos los problemas.
¿No es mejor cuando mantenemos nuestros ojos en Él, cuando podemos bajarnos de la montaña rusa de nuestra existencia llena de altibajos para enfocarnos en Él? Él es constante, inquebrantable, eterno y capaz.
¿No es maravilloso que todos servimos a un Dios digno de confianza? No importa qué suceda, sabemos que Él es verdadero y fiel a Su Palabra.
Hace poco terminamos de hacer la exégesis, la traducción y la revisión del capítulo 13 de Marcos. En ese capítulo, Jesús les dice a Sus discípulos que van a oír hablar de muchas cosas inesperadas: guerras y rumores de guerras, terremotos y hambrunas, pero esos son solamente dolores de parto por vivir en un mundo caído, esperando ansiosamente Su redención.
Sin embargo, hay una cosa que VA a venir en forma repentina y no debería tomarnos por sorpresa; de hecho, debemos esperarla y no dormir; se trata de Su rápido y repentino regreso. Nosotros, Sus discípulos, debemos vivir y trabajar y esperar Su regreso. La iglesia primitiva entendió la urgencia de vivir de esa manera. ¿Y nosotros? ¿Estamos viviendo con esa clase de urgencia para llevarles a los perdidos las buenas nuevas del Evangelio? ¿Estamos viviendo con la urgencia de impartir el discipulado a otras personas para que lo sigan a Él, para que sean como Él?
¿Qué vergüenza sería si Él regresara hoy y tuviéramos que decir: “Yo no esperaba eso”.
Atentamente tus compañeros de trabajo, para ayudar a los creyentes de la etnia mouk a alcanzar a la gente de la etnia lusi y más allá en PNG
Rick & Anji Zook
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